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Ola de amor: Directo Salvaje con La Dani y Clara Te Canta

29 de Junio de 2019
Elena Cabrera
Dijo Thoreau que todo lo bueno es libre y salvaje, y parece que estaba pensando en una noche que iba a suceder en Madrid 200 años después. La Clara, La Dani y El Estereotipo son unos animales en el sentido más fiero del término y eso fue evidente para los que asistieron a la fiesta trapical castiza el 28 de junio en el Café La Palma, retransmitida en directo por, valga la doble redundancia, Directo Salvaje.
Clara, componente única de Clara Te Canta, salió al escenario, se quitó la ropa en el escenario y se plantó un look que ella denominó “pija trasnochada”, lo que venía a ser únicamente una camisa masculina abrochada con un solo botón. Disparó las bases, agarró el micro y no paró de bailar.
El carisma de Clara arrebató al público, rendido a sus pies cuando le hizo cantar partes de las letras de las canciones. La artista se bajaba del escenario y seguía bailando, perreando y cantando entre las primeras filas. Lo que algunos llamarían karaoke con desprecio, en Clara Te Canta la propuesta de bases pregrabadas la hace brillar aún más, dirigir su atención a una performance donde la artista proyecta su vida cotidiana y su vida política, con humor. Sus canciones van “sobre despertarse”, dijo, pero al escucharla atentamente pareciera que ese despertar no es solo literal (las tostadas, el desayuno, la perra) sino metafóricamente político (feminismo, DIY, emancipación). Todo ello, a veces descalza, a veces en tacones. Según le de la gana, lo cual es inspirador y transgresor.
El concierto de Clara terminó con su hit “No, gracias”, un mensaje dirigido a los señoros que mandan fotos no solicitadas de miembros de su cuerpo.
Entre los conciertos, Ángel Ferca, diseñador y colaborador habitual de La Dani y Estereotipo pinchó unos temas que redondeaban el concepto de “trapical castizo” que presidía la noche. Si Clara le metía casticismo (adorablemente trash) a la velada, La Dani y su compañero el productor Estereotipo venían cargados con todo el trapical del mundo, extraído de las minas de su Málaga natal, ciudad del vicio. “Sexo, oro, drogas, baile, palmeras, aquí tienes todo lo que quieras”.
Pero esa noche también era, como gritó La Dani, ganándose al público nada más salir al escena, “Madrid ciudad del vicio”. En esta ciudad también sabemos ser viciosas, a mucha honra, aunque en lugar de las deliciosas palmeras de la Kiki y los bares de coquinas tengamos croissants manolitos y bares en los que se arroja la cabeza de las gambas al suelo.
Cuando pasas ritmos latinos como el dembow, reggaeton, la cumbia y otras sonoridades tropicales por el amado/odiado autotune, te da como resultado el trapical, un estilo que La Dani practica con felinidad y lascivia, “bailando como la [Lola] Flores”, como dice en otra de sus canciones. La Dani se come el escenario. Es más, el mundo es un escenario para ella donde el público entero no puede hacer otra cosa que ponerse a sus pies. Mientras Dani canta y va desgranando la decena de canciones que le han hecho tan popular en YouTube e Instagram, Estereotipo no solo controla las bases sino que también le da la réplica en algunos temas, como el potente “Gordo y apretao” con el que cerraron el set, siendo coreado por el público entregado que llenaba la sala.
Este concierto sucedió el Día del Orgullo. Clara hizo una encuesta a mano alzada para contar cuántos habían pasado por la manifestación del Orgullo Crítico que esa tarde había tenido lugar en Madrid: muchos. Por su parte, La Dani dijo algo precioso: “yo digo mucho maricón, pero que sepáis que cuando digo maricón estoy diciendo maricón pero también lesbianas, asexuales, bisexuales, trans...”. Hubo mucho amor en ese momento. También en otro, en el que La Dani, como hacía Clara, saltó a la arena e inesperadamente le comió la boca a un fascinado fan de la primera fila. Madrid, ciudad del amor, del vicio y del calor.